Pueblos indígenas alzan la voz en San Lázaro: “La resistencia sigue viva”
Por: Valeria Chávez
Ciudad de México. — En el marco del Día de la Resistencia Indígena, la Cámara de Diputados se convirtió en un espacio de encuentro, reflexión y celebración de las raíces más profundas de México. Una jornada cargada de simbolismo, discursos comprometidos y actividades culturales puso al centro a los pueblos originarios, sus luchas históricas y su papel vital en la construcción del presente y futuro del país.
Con danzas, artesanías y palabras que calaron hondo, legisladores, representantes indígenas y ciudadanos se dieron cita en San Lázaro para rendir homenaje a las comunidades que, generación tras generación, han resistido el despojo, la discriminación y el olvido institucional.
La diputada Luz María Rodríguez, encargada de inaugurar el evento, lanzó un mensaje contundente: “La resistencia indígena no pertenece únicamente a los libros de historia, sino que continúa viva en la defensa del territorio, la lengua, la cultura y la dignidad de los pueblos”. Sus palabras marcaron el tono de una jornada que no fue solo de memoria, sino también de exigencia y compromiso.
Rodríguez reconoció que, aunque se han dado avances, aún existen enormes brechas que deben cerrarse. “Sabemos que durante décadas se les ha dado la espalda a nuestros pueblos indígenas, pero hoy existe voluntad y compromiso para corregir ese rezago histórico”, afirmó, al tiempo que mencionó programas ya en marcha para fortalecer la participación comunitaria y preservar las lenguas originarias.
Por su parte, Florentina Santiago Ruiz, líder del Parlamento Nacional Indígena, hizo un llamado a no olvidar la deuda histórica que el país mantiene con los pueblos originarios. “Por fin hemos sido escuchados; nuestras propuestas ya no se quedan en el olvido. Hay avances, sí, pero todavía queda mucho por construir para lograr una verdadera justicia social para nuestros pueblos”, subrayó con firmeza.
Santiago Ruiz también insistió en que la conmemoración debe ir más allá de los actos simbólicos y convertirse en un compromiso permanente con la justicia social, el respeto a los derechos colectivos y la erradicación de toda forma de discriminación.
Durante el evento, diversas expresiones artísticas y culturales llenaron el recinto legislativo: exposiciones de arte indígena, presentaciones musicales y actividades interculturales ofrecieron un panorama vibrante de la riqueza cultural de los pueblos originarios. Pero más allá del color y la tradición, el mensaje fue claro: la resistencia indígena está viva, organizada y exige ser parte activa en las decisiones del país.
Así, entre voces, danzas y convicciones, el Día de la Resistencia Indígena dejó en claro que México no puede construirse sin sus pueblos originarios. Y que reconocerlos, escucharlos y garantizar sus derechos no es un acto de caridad, sino una deuda pendiente que urge saldar.
