Plantean frenar la moda de “adelgazar en la estética”: buscan castigos por venta libre de Ozempic y Mounjaro
Lo que parecía una simple visita a una estética terminó destapando un problema mayor: adolescentes entrando y saliendo de un cubículo en segundos para recibir inyecciones de Ozempic y Mounjaro como si fueran rimel. Sin receta, sin médico, sin control… y con la misma naturalidad con la que uno se pone pestañas postizas.
Ante este panorama, se presentó en el Senado una iniciativa para frenar la nueva fiebre de los inyectables milagro, convertidos en atajos estéticos que hoy se aplican en lugares donde el mayor requisito sanitario es tener buena iluminación y música relajante.
La propuesta plantea crear una categoría de medicamentos “de control especial”, obligando a que estos fármacos —originalmente para diabetes— solo puedan venderse con receta médica retenida, expedida por personal certificado. Nada de “la nutrióloga del gimnasio” o “la chica de la cabina de belleza”.
También se propone sancionar penalmente a quienes prescriban o apliquen estos medicamentos sin contar con facultad legal, ante el auge de consultorios improvisados que ofrecen milagros metabólicos sin el menor respaldo clínico.
El diagnóstico no es menor: México enfrenta una crisis de sobrepeso y obesidad que afecta a más del 70% de la población adulta, y en ese contexto los fármacos se han vuelto la solución exprés para quienes buscan cambios rápidos sin supervisión. La FDA ha registrado efectos graves por su uso indebido, desde pancreatitis hasta problemas renales y tiroideos.
La iniciativa deja claro que no se trata de prohibir nada, sino de poner orden antes de que el país pase del “ponte bell@ en 10 minutos” al “te lo aplicaron mal y ahora es un problema médico mayor”.
Porque adelgazar no debería ser más fácil que pedir un café… y hoy, tristemente, lo es.
