Movilidad al límite en CDMX: traslados se disparan hasta 45% en un sistema bajo presión

Movilidad al límite en CDMX: traslados se disparan hasta 45% en un sistema bajo presión

La Ciudad de México volvió a evidenciar la fragilidad de su sistema de movilidad ante eventos simultáneos. Este martes, los tiempos de traslado aumentaron hasta 45% como resultado de la combinación de lluvias, bloqueos viales y alta demanda en el transporte público.

Datos operativos del Sistema de Transporte Colectivo Metro indican que el 66% de la red activó el protocolo de “marcha de seguridad”, lo que redujo la velocidad de los trenes a un máximo de 35 km/h. Ocho líneas —entre ellas la 2, 3, 8, 9 y 12— registraron retrasos de hasta 15 minutos por corrida en hora pico.

La afectación es significativa si se considera que solo la Línea 3 moviliza alrededor de 450 mil usuarios cada mañana. La salida de un tren por falla mecánica amplificó los tiempos de espera y la saturación en andenes.

En superficie, los indicadores viales reflejan una caída drástica en la velocidad promedio. Periférico y Circuito Interior operaron a 12 km/h, casi la mitad de su flujo habitual de 22 km/h. El cierre en Eje Central generó un efecto de embudo que elevó hasta 95% la saturación en rutas alternas hacia el Centro Histórico y zonas hospitalarias.

El impacto no se limita al transporte de pasajeros. Empresas de logística reportaron retrasos del 20% en entregas de última milla, principalmente en corredores como Paseo de la Reforma y el primer cuadro de la ciudad. La afectación se proyecta hasta las 18:00 horas, coincidiendo con nuevas movilizaciones.

Las condiciones meteorológicas agregan presión. Con una temperatura de 11°C, humedad de 78% y 60% de probabilidad de lluvia, el riesgo de encharcamientos se mantiene, especialmente en alcaldías como Gustavo A. Madero e Iztapalapa, donde ya se reportan incidencias.

Pese a la congestión, la calidad del aire se mantiene en niveles “buenos”, entre 45 y 55 puntos IMECA, gracias a la dispersión de contaminantes por corrientes de viento. Sin embargo, este dato contrasta con el costo operativo de la jornada: horas-hombre perdidas, sobrecarga del transporte y un sistema que, ante múltiples factores, opera al límite de su capacidad.

El episodio no es aislado. Más bien confirma un patrón: la movilidad en la capital depende de un equilibrio frágil, donde cualquier combinación de clima, protestas o fallas técnicas es suficiente para llevar al sistema al borde del colapso.

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