El cabildeo y el «chapulineo» legislativo…

El cabildeo y el «chapulineo» legislativo…

Por: Marco Antonio García

CDMX.- Paz en el Senado. El lugar donde se cabildea intenso. También en San Lázaro, pero hoy, los reflectores están puestos en la Cámara Alta. No es la primera vez que ocurre. En controvertidas reformas como la revocación de mandato, las senadoras y los senadores han dado muestras de negociaciones álgidas.

Así ocurrió cuando el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, propuso que la pregunta para el ejercicio de revocación emanara de la pérdida de confianza. Sin embargo, la entonces presidenta del Senado, Sánchez Cordero, cabildeó dentro de su grupo parlamentario para cambiar el supuesto a un voto de confianza y confirmar un bodrio legislativo que no fue ratificación, pero tampoco revocación.

Sucedió también en mayo de 2020, cuando el bloque de contención evitó, por un voto, un periodo extraordinario durante el receso legislativo para evitar la discusión en materia de reasignación del presupuesto. Distintos actores, diferentes propuestas, pero la misma dinámica: el intenso cabildeo.

Sobre el tabú del cabildeo yace una pesada losa muy pesada que lo asocia con corrupción inminente de intereses privados. Sin embargo, el cabildeo es una práctica cotidiana que se ejerce al interior de las bancadas, frente a otros grupos y bloques parlamentarios, ante la colegisladora y en el seno de las dirigencias de los partidos políticos nacionales.

Más allá del mito, no todo en el cabildeo es corrupción y tampoco es necesariamente ilegal ¿ilegítimo? quizá, pero no ilegal. Se negocia el avance de unas iniciativas a cambio del apoyo a otras, la asignación de recursos para los grupos parlamentarios y los distritos de las y los legisladores que participan del cabildeo; incluso se cabildea la pertenencia de representantes a una u otra bancada. Esta práctica también es conocida como transfuguismo o chapulineo.

Pasó en la Cámara de Diputados en 2018, cuando Morena recibió más de 60 diputaciones del PT, el PES, el PRD y el PVEM para construir artificialmente la mayoría absoluta y hacerse legalmente de la Mesa Directiva que encabezó Muñoz Ledo.

También sucedió cuando el PT integró seis nuevas curules provenientes del PES, PVEM y Morena para intentar hacerse de la presidencia de la Cámara, pero su intento se vio frustrado, también por el transfuguismo, cuando el PRD cedió tres representantes al PRI para que Dulce María Sauri encabezara el último año de la LXIV Legislatura.

En el Senado, nadie perdió tantos representantes como el PRD al grado, incluso, de dejar de ser Grupo Parlamentario, como lo decretó la senadora morenista Mónica Fernández, entonces presidenta de la Cámara Alta. Hoy, sin embargo, el PRD se sigue ostentando como grupo y recibiendo las prerrogativas correspondientes, por un acuerdo político entre los senadores Monreal y Mancera. Una muestra más del cabildeo, que de una u otra forma generará un retorno para el partido mayoritario.

Así las cosas, como expresó ayer el propio Monreal cuando el panista Raúl Paz se sumó a Morena, el transfuguismo es algo que ocurre en el Senado, que sucede en Diputados y que seguirá configurándose como resultado de las intensas sesiones de cabildeo que ejercen simultáneamente las presidencias nacionales y estatales de los partidos, las y los coordinadores parlamentarios, representaciones gubernamentales como el Secretario de Gobernación, junto a demás intereses que darán de qué hablar en los próximos días.

Al menos por ahora, en el Senado se cabildea intenso. Si la minuta vuelve modificada a la Cámara de Diputados y atestiguamos a más representantes chapulines, que nadie se diga sorprendido.