Avanza Reforma a la Ley del IMJUVE para Promover la «Cultura de la Paz»… Mientras los Jóvenes Siguen Siendo las Principales Víctimas de Violencia
En un momento de «gran avance», las comisiones unidas de Juventud y de Estudios Legislativos del Senado aprobaron por unanimidad una reforma a la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE). Claro, el cambio es tan «revolucionario» que ahora se busca que el IMJUVE se enfoque en una «cultura de la paz», como si eso fuera a resolver mágicamente los problemas de violencia que afectan a la juventud mexicana.
Paloma Sánchez Ramos, presidenta de la Comisión de Juventud, explicó que esta reforma tiene como objetivo colocar la paz como uno de los pilares fundamentales del IMJUVE, como si, de repente, hablar de paz fuera a desactivar todos los factores que contribuyen a la violencia en el país. Según la senadora, esta reforma se basa en «las mejores prácticas internacionales», como si México no estuviera atrapado en una espiral de inseguridad donde los jóvenes son las principales víctimas.
Por su parte, la senadora Ruth González Silva, del PVEM, también mostró su entusiasmo con el dictamen, asegurando que esta reforma reafirma el compromiso del Senado con la juventud. Según ella, es indispensable integrar la «paz» en la política nacional para garantizar que los jóvenes puedan vivir «en entornos libres de violencia». Nada como una reforma para solucionar décadas de crisis de inseguridad, ¿verdad?

En otro giro de «gran importancia», Juan Antonio Martín del Campo, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, propuso exhortar al Ejecutivo a retomar el Premio Nacional de la Juventud, un galardón que se dejó de entregar desde 2021. Esta es una excelente iniciativa, claro, porque lo que realmente necesitan los jóvenes mexicanos no son mejores condiciones de seguridad o educación, sino un premio a la creatividad y el compromiso social. Es casi como poner una medalla sobre un problema estructural.
El dictamen también señala que la reforma está alineada con los objetivos de la Agenda 2030, como si un cambio de nombre en la ley fuera a transformar el panorama de violencia que viven los jóvenes. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2024, la tasa de victimización en jóvenes de entre 18 y 29 años sigue siendo alarmantemente alta, lo que pone en evidencia la desconexión entre lo que se discute en el Senado y la realidad de los jóvenes en las calles
