Reforma electoral versión “ahora sí es en serio”
Convencidos de que la democracia mexicana necesita una sacudida —y quizá una purga— los senadores del PAN Marko Cortés y Raymundo Bolaños Azócar presentaron su iniciativa de Reforma Electoral. La promesa: menos simulación, menos mayorías “fabricadas” y, si se puede, menos crimen metido hasta la cocina política.
Cortés advirtió que el sistema no puede seguir operando con cargos intrapartidistas hechos a la medida para arrancar campañas disfrazadas ni con fórmulas que convierten votos en mayorías que nadie otorgó en las urnas. También habló del “elefante en la habitación”: la infiltración del crimen organizado en candidaturas y cargos públicos. Elefante que, por cierto, todos dicen ver… pero pocos han querido sacar.
La propuesta incluye eliminar el 8% de sobrerrepresentación para evitar bloques oficialistas inflados y permitir que candidaturas de “primera minoría” —las que pierden pero con buenos números— accedan a representación proporcional. Más matemática electoral, menos magia legislativa.
También plantean elecciones primarias organizadas por el Instituto Nacional Electoral y sanciones mayores: cancelar registros de partidos y anular elecciones si se prueba intervención del crimen organizado. La democracia, dicen, no puede competir contra el dinero ilícito.
La iniciativa se vende como “real, funcional y viable” y no hecha para beneficiar a ningún partido. Falta ver si en un Congreso donde todos han aprendido a jugar con las reglas actuales, alguien está dispuesto a cambiarlas de verdad… o si la reforma terminará archivada junto a otras buenas intenciones.
